Llegamos al Real Club Náutico de Valencia a las 18:00 de un jueves de mayo. La brisa del Mediterráneo ya se nota y el velero de Saudade espera listo en el pantalán. En 30 minutos saldremos hacia alta mar junto a otros cuatro socios.
Una comunidad más que un club
Lo que más sorprende de Saudade es el ambiente. No es un servicio impersonal, es una comunidad de personas que comparten la pasión por el mar. El patrón conoce a todos los socios por su nombre y sabe qué nivel tiene cada uno.